miércoles, 13 de junio de 2007

Buenos Aires al diván - Parte I

"Un análisis psicológico de la ciudad y sus habitantes"



1º ENTREGA DE ESTE CAUTIVANTE ANALISIS PSICOLOGICO EFECTUADO POR EL LIC.PABLO NACHTIGALL DONDE SE ABORDARAN TEMAS QUE AFECTAN A LA CIUDAD Y SUS SUGERENCIAS PARA CRECER EN ESTE SENTIDO.

“EL PORTEÑO Y SU ADOLESCENCIA MANIFIESTA CON LA LIMPIEZA”
La presente nota es uno de los pocos intentos que han existido por efectuar un análisis psicológico integral de la ciudad de Buenos Aires y sus habitantes. Nuestra ciudad es bien conocida en el mundo por tener una cantidad significativa de psicólogos por habitante quedando en un tercer puesto detrás de Francia y los Estados Unidos. Los porteños tenemos una característica bien marcada: somos quejosos, sarcásticos y bien dados al humor ácido en lo que hace a referirnos hacia nosotros mismos. No es por casualidad que el tango ha nacido y se ha manifestado en su pleno apogeo en esta metrópoli: Somos dramáticos, pasionales y a la vez victimas del amor, condimentos infaltables en las letras del tango argentino. Estas mismas cualidades se revelan a la hora de conducirnos en nuestra vida diaria.

Una de las características más marcadas de Buenos Aires es la conducta adolescente de sus habitantes. ¿Que significa esto? Un adolescente va por su casa dejando todo desordenado. Sabe instintivamente que siempre habrá un adulto, sea mamá, papá o alguien que recogerá su ropa sucia y la limpiará. Lo mismo su cuarto, si no vean que cuarto de adolescente permanece mas de un día organizado…Estas actitudes pueden resultar irritantes pero forman parte del repertorio conductual del adolescente. Lo esperable es que los padres o adultos de la casa vayan colocando límites hasta que este comprenda gradualmente que el camino a la madurez implica hacerse responsable de sus cosas personales.

Todos los padres saben que es este un camino nada sencillo y lleno de momentos estresantes pero el esfuerzo bien vale la pena ya que así el adolescente aprende a cuidar sus espacios. Esto más tarde le será de inestimable ayuda para concretar sus emprendimientos en forma responsable e iniciarse con éxito en las relaciones humanas adultas.

Es interesante notar que es en esta ciudad de Argentina donde se producen la mayor cantidad de jóvenes que pasados los 25 años continúan viviendo en la casa de los padres hasta cierta edad como los 40. A este fenómeno se lo denomina “adolescencia tardía” y los especialistas coinciden en señalar que su causa fundamental es la falta de madurez de la persona junto a la falta de límites adecuados de los padres que desean continuar cuidando a su “bebé”.

Buenos Aires es una ciudad que tiene una fijación marcada con la etapa de la adolescencia. Sus habitantes tienen muchas de las características típicas de los adolescentes. Claro que esto es perfectamente normal para personas de cierta edad. Pero cuando se hace extensivo a los habitantes que han pasado con holgura la franja adolescente no deja de volverse un tema muy preocupante. Y sobretodo porque eso se traduce en sus hábitos de limpieza, de lo cual expondremos hoy en detalle.

Es muy común observar que el porteño promedio camina por la ciudad y tira cualquier papel o cigarro a la calle como si el guardárselo fuese un acto de extremada generosidad. Es decir, en vez de esperar a arrojarlo a un tacho de basura como correspondería, lo hace en la calle como si este fuese su patio personal. Algo que muy difícilmente haría en su casa. Tan solo, ¿Se imagina UD tirando el papel de un alfajor al piso de su casa, porque no encuentra el tacho?

Otra situación que también cuenta con la participación de la inmensa mayoría de los porteños es el asistir pasivamente a este espectáculo sin reprender a la persona o por lo menos intentar mostrarle lo errado de su conducta. La actitud manifiesta es que “eso no es asunto mío”, es decir la ciudad no es mi asunto, “si está sucia que los demás se hagan cargo”. O sea que el porteño no asume el cuidado de su ciudad, sus espacios públicos y verdes con el celo y amor que podría llegar a tener con su propia casa. Al contrario de otras ciudades del mundo, donde esta actitud de prservar y ciudar es bien vista, estimulada y controlada por autoridades y mismas personas que viven allí.

Y esta es precisamente la conducta adolescente que estamos analizando hoy en la ciudad de Buenos Aires. Si realmente el porteño no se preocupa por la limpieza y cuidado de su ciudad es porque piensa y cree, cual adolescente, que siempre habrá un adulto, un papá o mamá que recogerán sus desechos.

Lo interesante es que los adolescentes se enfurecen cuando les ponen los límites, pero luego, si ven firmeza y una lógica en esos limites, van aceptándolos y respetándolos. Mas tarde agradecerán por haber sido contenidos.

La realidad de grandes ciudades famosas por el cuidado de su limpieza es que así como se esmeran en cuidar sus espacios, hacen extensivo esto a otras obligaciones como el pago de sus cuentas y el respeto por las normas.

Buenos Aires es bellísima y late con una pulsión creativa y expresiva que es muy difícil encontrar en otras ciudades del mundo. Pero como un perfecto adolescente, es desorganizada, caótica y dada a conductas descuidadas.

En este análisis nos falta la otra parte en juego que es la autoridad. No seria este un análisis completo si no contemplásemos la responsabilidad de quienes detentan la ley. Políticos, jefe de la ciudad o municipios, policías. Todos estos actores combinados de manera más o menos organizada constituyen el otro lado, el que metafóricamente representan los padres en una familia. Justo es decir que precisamente este lado es el que más falla. Es difícil que los adolescentes, perdón, los porteños, respetemos las normas y cuidemos los espacios, si no tenemos en primera medida señales de autoridad o castigo al respecto.

No se trata de realizar la “dictadura de la limpieza” pero sin embargo es muy común ver la mirada impávida de policías frente a personas que arrojan desvergonzadamente los papeles a la calle como si fuese lo mas natural del mundo. Seguramente si las autoridades políticas emitiesen leyes de cuidado, controles y castigo junto a campañas publicitarias de preservación y concientización de la ciudad, sería muy difícil encontrarnos con los hábitos adolescentes mencionados anteriormente.

Realizar esto requiere una dosis de coraje y madurez que pocos políticos de la ciudad de Buenos Aires han demostrado hasta ahora. Asumir la autoridad y hacerla cumplir, siempre generará resentimiento en las personas. Esto es una ley observable en toda institución. Sin embargo sin ellas, no podríamos tener una coexistencia adecuada.

Si deseamos ingresar en el circulo de metrópolis “maduras” necesitamos comenzar a pedir, exigir y aceptar las normas que regulan el buen funcionamiento. Sin por ello convertirnos en “robots pasivos” sin capacidad de confrontar o reexaminar aquellas leyes que nos condicionan negativamente.


Algunos tips o sugerencias para trabajar tu conducta adolescente- porteña respecto a la limpieza de tu ciudad:

Arrojemos la basura en los tachos. Y si no hay uno cerca, guardemos el papel hasta arrojarlo donde se debe. Si tenés el hábito de tirar la basura donde corresponde, estas disciplinándote para ser mas limpio, ordenado y organizado para todas las áreas de tu vida.

Si vemos a alguien arrojar basura, o papeles despreocupadamente a la calle, animémonos a pedirle adecuadamente que arroje sus papeles al tacho, ya que la ciudad es nuestra casa también. Este hábito puede ayudarte a poner también límites adecuados en tu vida diaria ya que la falta de los mismos, es causante de una variedad de enfermedades psicosomáticas.

Asumí tu poder ciudadano exigiendo a las autoridades que hagan respetar las leyes. Esto podés manifestarlo a través del voto, entes de protección al consumidor, etc. Acostumbrate a ser un jugador activo y maduro en tus acciones en vez de ser el “eterno adolescente quejumbroso”. Cuanto mas asertivo seas en expresar lo que no te gusta y deseas para tu vida, más oportunidades de placer y bienestar estarás generándote para vos y tu entorno.

Aprovecha para disfrutar de los espacios verdes y energizarte con ellos. La energía de nuestra ciudad sin una adecuada descarga, genera toda clase de trastornos psicosomáticos.

Organiza, limpia y ordena más a menudo tu propia casa. Es una ley del Feng Shui muy conocida que cuanto mas limpieza y orden, mayor será la energía que dispondremos para nuestra vida. Y eso hará que tengas más conciencia de lo importante que es mantener limpia nuestra ciudad. Por otra parte dejarás de ser una adolescente para convertirte en un adulto, requisito indispensable para una vida más potente y gratificante.


En las siguientes entregas de artículos, seguiremos abordando puntualmente temas que nos afectan y como podemos cambiar esto, trayendo una nueva calidad de vida a Buenos Aires.

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